¿Cómo planificar un funeral cuando pierdes a tu hijo?
Apóyese en alguien: pida a un familiar o a su iglesia que llame a las funerarias y reciba la información por usted. Casi nada tiene que decidirse el mismo día. Pregunte sin pena si la funeraria tiene tarifa reducida para servicios de niños, y pida su lista de precios por escrito: la Regla Funeral de la FTC la obliga a dársela. Después, busque acompañamiento en duelo; lo va a necesitar.
Planificar el funeral de un hijo: cómo dar cada paso
No hay una forma correcta de hacer esto. Perder a un hijo rompe el orden natural de las cosas y ninguna guía lo arregla. Lo que sí podemos hacer es quitarle peso a las decisiones prácticas de estos días, para que usted pueda usar sus fuerzas en lo que importa: despedirse.
Primero: no tiene que hacerlo solo
Nombre a una persona —un hermano, un compadre, alguien de su iglesia— para que haga las llamadas, reciba a las visitas y anote lo que le digan en la funeraria. No es debilidad: es sensato. Usted no está en condiciones de comparar precios ni de recordar detalles, y no tiene por qué estarlo.
Qué se decide hoy y qué puede esperar
Lo único que corre es el traslado del cuerpo a la funeraria. Todo lo demás —el tipo de servicio, el día, quién habla, la música, si habrá velatorio— puede esperar uno o dos días. Si el hospital o la funeraria le meten prisa, diga con todas sus letras que necesita tiempo. Está en su derecho.
Formas de despedirse
Hay más caminos de los que uno imagina cuando llega en blanco a la funeraria:
- Velatorio y entierro, el servicio tradicional, con cuerpo presente.
- Cremación, con velatorio antes o con un servicio conmemorativo después, cuando la familia de fuera pueda llegar.
- Un servicio pequeño y privado, solo la familia, y más adelante una misa o un acto de recordación abierto.
- Ceremonias hechas a la medida del niño: sus canciones, sus dibujos, sus juguetes, mariposas o globos, cartas que los amiguitos escriben y se leen en voz alta.
Recuerdos que después se agradecen
Muchas familias, con el tiempo, valoran haber pedido algo tangible: una impresión de la huella de la mano o del pie, un mechón de cabello, fotografías del día, un dije o una urna pequeña. Pídalo aunque hoy no sepa si lo quiere; después no se puede volver atrás.
Los hermanos también están de duelo
A los hermanos les hace más daño quedarse fuera que participar. Explíqueles con palabras claras y sencillas lo que va a pasar en el servicio, déjeles escoger si quieren entrar y deles algo que hacer: poner un dibujo, cargar una flor, escoger una canción. Que un adulto de confianza esté pendiente solo de ellos ese día.
Hablar del costo no es traicionar a su hijo
Preguntar cuánto cuesta no es faltarle el respeto a nadie. Dos cosas concretas:
- Pregunte si tienen tarifa reducida para servicios de niños. No todas las funerarias lo anuncian y muchas familias nunca preguntan. No cuesta nada averiguarlo.
- Pida la lista general de precios por escrito. La Regla Funeral de la FTC obliga a toda funeraria a entregarla a quien la pida y a dar precios por teléfono. Con esa lista puede comparar sin tener que recorrer funerarias.
Pregunte también en el hospital: los trabajadores sociales y los capellanes suelen conocer organizaciones y fondos locales que ayudan a las familias en estos casos, y a veces la parroquia cubre parte del servicio.
Si la pérdida fue durante el embarazo o en los primeros días
En una pérdida perinatal el hospital tiene protocolos propios y le va a ofrecer opciones, a veces demasiado rápido. Puede pedir tiempo a solas con su bebé, pedir fotografías y recuerdos, y decidir después entre un servicio en la funeraria o el que ofrece el hospital. Pregunte qué implica cada opción antes de firmar el consentimiento.
Después del funeral
El día del servicio termina y ahí empieza lo más largo. Busque un grupo de apoyo para padres en duelo, en su idioma si es posible; hablar con quien pasó por lo mismo alivia de una forma que la familia, con toda su buena voluntad, no logra. Y sea paciente con usted y con su pareja: el duelo de cada uno lleva su propio ritmo.
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