El entierro es un ritual. Es el momento en que una familia dice adiós sin prisa, sin interrupciones, con el respeto que merece. Pero cuando contratas con Hillcrest Memorial Gardens en Bridge City, TX, ese momento puede arrebatarse sin advertencia.
Una familia estaba en el graveside service—el servicio en la tumba. El hijo tenía las manos sobre el ataúd de su hermano. El esposo estaba sentado, llorando. Ese era el tiempo que necesitaban. Pero la funeraria decidió que ya era suficiente. Comenzaron a desmontar todo a su alrededor. Sacaron la silla en la que estaba sentado el esposo. Bajaron el ataúd mientras el hijo aún lo tocaba, llorando.
"The graveside service was rushed. My son still had his hand on his brother's casket and my husband was sitting in a chair grieving when they began taking everything down around them. They took the chair from under my husband and began lowering the casket with my son crying with both his hands on it. Very disrespectful!!" — Esther Hagan, sobre Hillcrest Memorial Gardens
No fue una falta de espacio o un retraso inevitable. Fue una falta de consideración básica. Esther esperaba que respetaran el tiempo de su familia, aunque fuera cinco minutos más. Lo que enfrentó fue la prisa y la indiferencia.
Cuando contrares servicios de entierro en esta área, verifica:
Cuánto tiempo tienes en la tumba. ¿Es un horario fijo o flexible? ¿Qué pasa si necesitas cinco minutos más? Obtén esta respuesta por escrito.
Quién controla el ritmo. ¿Tu familia decide cuándo terminar, o la funeraria marca el tiempo? Esa diferencia es la diferencia entre un adiós digno y una prisa humillante.