Cómo repatriar el cuerpo de su ser querido a su país de origen
Cuando alguien muere lejos de casa, muchas familias quieren llevarlo de vuelta a su pueblo o a su país. Se hace todos los días y la mayoría de las funerarias ya conoce el camino, pero conviene que usted también lo conozca: es el trámite en el que más se tarda y en el que más se paga sin saber por qué.
Qué es exactamente repatriar
Repatriar es trasladar legalmente los restos desde el lugar del fallecimiento hasta el destino que la familia elija, sea otro país o simplemente otro estado dentro de Estados Unidos. El procedimiento es parecido en los dos casos; lo que cambia es quién tiene que autorizarlo.
La primera llamada, y qué decir en ella
Llame a una funeraria de su zona cuanto antes y dígalo con todas las letras: «Mi ser querido falleció y queremos repatriar sus restos a tal sitio». Esa frase cambia el trámite desde el minuto uno, porque la funeraria tiene que pedir permisos distintos y coordinarse con el consulado. Si lo dice tres días después, el reloj empieza tres días después.
Los papeles
- Certificado de defunción, con las copias certificadas que pida el país de destino y, en muchos casos, apostillado.
- Permiso sanitario de traslado del estado donde ocurrió el fallecimiento.
- Autorización del consulado del país de destino, que suele emitir un permiso propio.
- Documento de identidad del difunto y prueba del parentesco de quien autoriza.
- Certificación de la funeraria sobre la preparación del cuerpo y el sellado del féretro.
El consulado no es un trámite más
El consulado de su país es la pieza central, y en muchos casos también una ayuda real: varios consulados latinoamericanos tienen programas de apoyo a la repatriación de sus connacionales, con requisitos y cupos propios. Llame usted mismo, no lo deje solo en manos de la funeraria, y pregunte qué documentos exigen y si hay algún tipo de asistencia disponible.
Cuánto tarda
Lo habitual es que pasen entre una y dos semanas desde el fallecimiento hasta la salida, y el retraso casi nunca lo causa el vuelo: lo causan las copias certificadas del certificado de defunción y el permiso consular. Si algún documento lleva nombres escritos de forma distinta —un apellido con y sin acento, un segundo nombre que aparece en un papel y no en otro—, corríjalo antes de presentarlo o perderá días.
Las opciones que le van a ofrecer
- Traslado directo, sin ceremonia en Estados Unidos: es la vía más corta y la más económica.
- Con servicio local antes del viaje, para que la familia de aquí pueda despedirse.
- Cremación previa: el traslado de cenizas es mucho más simple y barato, pero no todas las familias ni todas las creencias lo aceptan, y algunos países tienen reglas propias para recibirlas.
Si el tránsito es largo, el embalsamamiento suele ser obligatorio para el traslado internacional, y el féretro debe cumplir requisitos de sellado y transporte aéreo.
El precio: pídalo por escrito, partida por partida
Aquí no hay una cifra nacional de referencia que valga: el importe depende del destino, del aeropuerto, de la aerolínea, del féretro homologado y de los servicios locales en el país de llegada. Por eso la herramienta es la ley, no una tabla. La Regla Funeral de la Comisión Federal de Comercio (FTC) obliga a la funeraria a darle precios por teléfono y a entregarle su lista general de precios por escrito. Pida presupuesto a dos o tres funerarias con experiencia en repatriación, exija que separen el transporte aéreo, el féretro, la preparación y los honorarios de gestión, y pregunte además qué se paga al llegar, que es la parte que casi nadie cotiza y la que descuadra el cálculo.